sábado, 29 de julio de 2017

INVERNADEROS.


Allí,
oliendo a insecticida,
ya estaba Áymara de Arequipa, con su lomo en forma de serpiente.
Oliendo a fresas, a tomates cherrys, a pimientos del piquillo.
No quiero que me castiguen las aguas de Terranova.
Me horroriza el mar.
Allí está el mar furibundo e infinito, y mis parientes del Yucatán y de Guinea,
donde Juan Caboto vió nubes de peces en la oscuridad.
Debajo de catedrales de plástico.
Me quedo en el Maresme, tan apacible al atardecer…
cuando puede conmigo el cansancio sobre la ruina de mis huesos.

viernes, 21 de julio de 2017

HERMES.



Estuvimos mucho tiempo cenando -ella de lado-,
casi treinta años pasándonos cosas, el pan
y todas las dificultades, los dolores de los brazos,
cuando a veces la lluvia llegaba oliendo a pólvora.

Nos divertíamos pensando en nuestros secretos,
mintiéndonos con los ojos.
Yo a veces soñaba que era el dios Hermes,
cargado de mensajes que quitasen la monotonía de las brumas.
De vez en cuando la luna ensangrentada después del equinoccio
de primavera.
Aquella luz rosada atravesando el tendal lleno de ropa.
Ahora, tarde ya, me doy cuenta
que era una gran fortuna
tenerte allí,
para sentir tu brazo que me ayudaba a levantarme.

domingo, 9 de julio de 2017

FUNCIÓN, b= f(a).


Le dije, Yo soy función de Ti -Yo (Ti)-. Dependo de Ti, de todos tus estados de ánimo. Cómo decírtelo de una forma sencilla. Al levantarnos tu cara de esa forma absoluta en que tu mirada va hasta ese mundo perdido de no sé que lugar, a veces tanta tristeza. Ese ciclo extraño casi cuantificable, tus ojos brillantes que exclaman la huida hacía el sol repletos de alegría, la curva simbólica sobre un eje imaginario que desciende en ciclos milimetrados y exactos. Cómo he de explicarte que mi sonrisa se apaga con la tuya, hasta ese límite en el que cierro las ventanas para que no te de por mirar con tus ojos y mis ojos al tremendo vacío.